¿Cómo elegir tus zapatillas de trail?

¿Cómo elegir tus zapatillas de trail?

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Por Linford Dirou

Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026

Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026

El mercado de las zapatillas de trail es una selva virgen: densa, exuberante y diversa. Encontrar el par que ofrezca a tus pies una combinación de comodidad y rendimiento se ha convertido en una misión compleja. ¿En qué criterios conviene fijarse para elegir el modelo ideal? En esta primera entrega ponemos el foco en la comodidad, la sujeción, el agarre, la adherencia y la protección.

En trail, como en cualquier disciplina de running, las zapatillas ocupan un lugar central en el equipamiento del atleta. Son el único elemento en contacto directo con el terreno, que a menudo es accidentado e incluso agresivo. Piedras, barro, hierba, raíces, polvo, gravilla, asfalto: la diversidad de los caminos es una de las señas de identidad del trail, y las marcas se esfuerzan por responder a las expectativas de los corredores, especializando sus modelos y ofreciendo cada vez más «tecnología incorporada».

Antes de entrar en detalle en los distintos criterios de elección, es esencial entender que no existe LA zapatilla ideal y universal. Cada corredor es fisiológicamente único (forma del pie, peso, tipo de pisada…), tiene una práctica propia (frecuencia de entrenamiento, terrenos más o menos técnicos, distancias que corre…) y unas preferencias diferentes. Un modelo perfecto para una persona puede resultar incómodo para otra. Aun así, para encontrar el par que mejor te encaja en cada momento (tus preferencias, tu práctica y tu pie pueden evolucionar), conviene revisar algunos criterios.

Criterio n.º 1: la comodidad

¡Es la prioridad absoluta! Lo peor que le puede pasar a un corredor es que le duelan los pies. Desde el primer momento, es importante sentir una verdadera comodidad dentro de la zapatilla. Dicho esto, existen excepciones: algunos modelos pueden parecer bastante rígidos al principio o provocar rozaduras en las primeras salidas, para después ablandarse y volverse muy cómodos. Pero son casos aislados que conviene identificar, sobre todo gracias a las pruebas de los medios especializados o a las experiencias que puedan compartirte las tiendas especializadas.

Criterio n.º 2: la sujeción

Una de las cualidades importantes de una zapatilla de trail es la sujeción del pie. Aunque el pie necesita cierta libertad para trabajar correctamente, no debe deslizarse hacia delante y hacia atrás ni moverse de un lado a otro. En terrenos técnicos, una sujeción insuficiente provoca inestabilidad y falta de confianza, y en el peor de los casos puede acabar en un esguince. El fit (anchura y forma) y el sistema de cordones permiten ajustar la precisión de la sujeción. Los sistemas de cordones como Quicklace® de Salomon o Boa® permiten un ajuste muy preciso sin que se aflojen con el paso de los kilómetros. Una sujeción óptima mantiene el pie seguro, permite apoyos firmes y precisos y no lo comprime.

Criterio n.º 3: el agarre

Lo proporciona lo que se conoce como grip, es decir, el taqueado de la suela (densidad, forma y distribución de los tacos). Cuanto más profundos sean los tacos, mejor responderán en el barro, mientras que los tacos más pequeños suelen adaptarse mejor a los terrenos secos. También hay que tener en cuenta la capacidad de evacuar el barro: si la suela no se limpia bien, deja de agarrar… ¡y se convierte en un peso considerable que llevar!

Criterio n.º 4: la adherencia

Es el criterio clave en terrenos húmedos. La adherencia es la capacidad de una suela para mantenerse sobre superficies mojadas, por ejemplo una roca lavada por la lluvia. En una tienda resulta difícil probarla, pero las pruebas disponibles en la prensa especializada pueden aportar respuestas. Los corredores que se mueven principalmente por caminos forestales, con pocas piedras y poco deslizantes, harán bien en centrarse en la comodidad y el agarre, no necesariamente en la adherencia.

Criterio n.º 5: la protección

El trail en montaña enfrenta al corredor a terrenos a veces muy agresivos. En esos casos, las zapatillas deben estar reforzadas para proteger el pie. Si corres habitualmente por montaña, hay varias zonas a las que conviene prestar atención:

  • La puntera, normalmente formada por una pieza de plástico más o menos gruesa

  • Los refuerzos laterales, a menudo fabricados con un recubrimiento de plástico

  • El refuerzo del talón, generalmente bastante rígido

  • La suela, cuyo grosor y amortiguación determinan en mayor o menor medida cuánto filtra el terreno

Sin tener que convertirse en una excavadora, una zapatilla de trail debe permitirte avanzar por una pedrera sin miedo a hacerte daño en los pies. Según el tipo de práctica, habrá que prestar más o menos atención a la protección. Los recorridos corribles por caminos forestales no necesitan una protección elevada.

Criterio n.º 6: la amortiguación

Es uno de los criterios más personales. En el mercado de las zapatillas de trail hay de todo: minimalismo (barefoot), maximalismo (oversize), placas de carbono, láminas de carbono, geles, aire, espumas superreactivas… Las tecnologías desarrolladas por las marcas son tan numerosas que es fácil perderse. Un consejo: ¡no te dejes llevar por las modas y escucha ante todo tus propias preferencias!

Los corredores a los que les gusta sentir el terreno harán bien en elegir una amortiguación más bien baja. En cambio, un corredor de trail que necesita sentirse aislado del suelo optará por una amortiguación más generosa o que filtre más (una amortiguación baja también puede borrar casi por completo las sensaciones del terreno). Sensación de rebote, transición más o menos fluida, acogida mullida o firme… cada uno debe hacerse su propia idea de lo que mejor le funciona. Cuantos más modelos pruebes, más podrás afinar tus preferencias. No dudes en calzarte varios pares con perfiles distintos para experimentar sensaciones diferentes.

Criterio n.º 7: el drop

El drop es la diferencia de altura entre el talón y el antepié. La corriente minimalista defiende un drop de cero para favorecer una zancada natural, con el pie completamente plano, como si corrieras descalzo. Sin embargo, la mayoría de las zapatillas ofrecen un drop de entre 4 y 8 milímetros. Más allá de las distintas sensaciones, conviene saber que un drop bajo somete a un mayor estiramiento a la pantorrilla y al tendón de Aquiles. ¡Tenlo en cuenta si esa zona es sensible! Sea cual sea tu práctica, el paso a un drop más bajo debe hacerse de forma progresiva, a lo largo de varias semanas o incluso meses.

¡No confundas el drop con el stack! Este último indica la altura de la suela en el talón, es decir, la distancia entre el pie y el suelo. El stack corresponde a la suma de la suela exterior, las espumas de la amortiguación y la plantilla interior. Puedes tener perfectamente un drop cero y un stack elevado.

Criterio n.º 8: el peso

En trail, las zapatillas suelen pesar más que las de running en asfalto porque están más reforzadas. Aun así, como sucede en muchas disciplinas, las marcas intentan reducir ese peso, ya que sabemos que la masa situada en los extremos de las extremidades, tanto en los pies como en las manos, aumenta el gasto energético. Aunque el peso puede ser un criterio de elección legítimo, no debería convertirse en un factor absolutamente decisivo. Pruébalas, siente cómo responden y fórmate tu propia opinión sin obsesionarte demasiado con el peso declarado: a veces un modelo transmite una sensación de ligereza aunque pese más que otros.

Criterio n.º 9: la talla

En los recorridos accidentados, el pie se mueve mucho dentro de la zapatilla. En las bajadas, se desliza hacia delante. Quienes ya han cometido el error de elegir una talla demasiado ajustada lo saben: ¡no dejar margen acaba rápidamente en uñas negras! Por lo general, se recomienda elegir una talla más de la habitual para disponer de espacio suficiente en la puntera y evitar los microtraumatismos que sufren los dedos durante los descensos.

¡Atención! Aunque en teoría las tallas son universales, varían de una marca a otra. Hay que probarse siempre la zapatilla antes de comprarla y probar también la talla superior o inferior a la que creemos correcta: así podremos compararlas y elegir la que realmente nos quede mejor.

Criterio n.º 10: el precio

El precio puede llevar a engaño, porque la zapatilla más cara no siempre es la más adecuada, resistente o eficaz. Evidentemente, sigue siendo un criterio de elección fundamental, sobre todo si no se dispone de un presupuesto ilimitado. Aunque el mercado del running ha experimentado una inflación real en los últimos años, especialmente por el espectacular salto de precios provocado por la llegada del carbono, recuerda que la zapatilla con más tecnología no hará que corras más rápido.

Algunas grandes cadenas de deporte han desarrollado una auténtica experiencia en zapatillas de trail y ofrecen modelos muy interesantes a precios realmente competitivos. Piensa también en aprovechar las rebajas y en rastrear los anuncios de segunda mano para encontrar un par de ocasión. Eso sí, presta atención al estado del producto usado, porque las espumas se degradan rápidamente.

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