Cómo atarse las zapatillas de trail: guía completa

Cómo atarse las zapatillas de trail: guía completa

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Por Linford Dirou

Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026

Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026

Puntos de compresión, hormigueo, incomodidad, falta de sujeción: atarse las zapatillas es todo un arte y afecta directamente a la estabilidad, el confort, la prevención de ampollas y el ajuste. No existe una única forma de hacerlo: en trail hay muchas técnicas de lazado.

1.    El lazado en trail: un aspecto clave

A menudo se pasa por alto, pero el lazado es un aspecto fundamental en cualquier carrera a pie.

  • Contribuye al confort general. Si están demasiado apretados, los cordones crean puntos de presión en el empeine. Si quedan flojos, provocan rozaduras, y potencialmente ampollas, además de una sujeción insuficiente.

  • Mejora la sujeción y la estabilidad al mantener bien sujeto el talón y asegurar el mediopié. Unas zapatillas bien atadas reducen el riesgo de torceduras.

  • Puede adaptarse a la morfología del pie y a las preferencias de cada persona. Más allá de elegir la talla adecuada, el lazado permite ajustar el calzado a las distintas formas del pie, a posibles patologías y a las sensaciones que busca cada corredor.

 

2.    Las claves de un lazado óptimo

En pocas palabras, un buen lazado se resume en 4 puntos clave:

  • Apretar con la tensión adecuada: la dificultad está en no dejar los cordones ni demasiado tensos ni demasiado flojos. Como referencia, una vez atados deberías poder pasar un dedo entre la lengüeta y el cordón.

  • Buscar la simetría: mantener una longitud similar de cordón a cada lado ayuda a conseguir una tensión equilibrada.

  • Elegir bien la longitud y el material: unos cordones demasiado cortos impiden aplicar algunas técnicas, mientras que los planos suelen sujetar mejor que los redondos. También existen cordones elásticos, especialmente prácticos en triatlón porque agilizan el calzado, aunque ofrecen menos precisión.

  • Hacer un doble nudo: es fácil y permite asegurar el lazado.

Algunos errores habituales se pueden evitar fácilmente:

Apretar solo la parte superior  la tensión debe aumentar de forma progresiva.

  • Ignorar los ojales adicionales  sirven para bloquear el talón.

  • No cambiar nunca la forma de atarse las zapatillas  conviene adaptar el método al tipo de sesión (series, tirada larga…), a la meteorología (los pies se hinchan cuando hace calor) y al terreno (asfalto, sendero, llano, desnivel…).

  • Dejar sueltos unos cordones demasiado largos  ¡la receta perfecta para tropezar! Haz un doble nudo o mete los extremos bajo los cordones, o en el bolsillo portacordones si la zapatilla lo tiene.

3.    8 técnicas de lazado imprescindibles

Técnica n.º 1: lazado cruzado estándar

  • Una técnica para el día a día cuando no tienes ningún problema específico en los pies.

  • Una técnica versátil y universal.

  • Cómo hacerlo: pasa los cordones de abajo arriba, cruzándolos en cada ojal. Aprieta de forma progresiva para repartir la presión de manera uniforme. Termina con un nudo normal o un doble nudo.

Técnica n.º 2: el nudo del corredor

Una técnica que evita que el talón se deslice y limita las rozaduras y las ampollas en la parte posterior del pie.

Una técnica pensada para quienes tienen el talón estrecho o llevan una zapatilla ligeramente grande.

Cómo hacerlo: pasa los cordones con normalidad hasta el último ojal, pero sin atravesarlo. Introduce cada extremo en el ojal superior del mismo lado para formar un pequeño lazo. Cruza los cordones y pasa cada extremo por el lazo contrario. Aprieta hacia abajo y haz el nudo final.

Técnica n.º 3: lazado para pies anchos

  • Una técnica que libera espacio en la zona de los dedos y reduce la presión en la parte delantera del pie.

  • Una técnica para pies anchos o para quienes necesitan más espacio en la parte delantera.

  • Cómo hacerlo: empieza el lazado en el ojal situado justo por encima del más bajo. Sube con el lazado estándar sin apretar demasiado el antepié. Si hace falta, termina bloqueando el talón con la técnica n.º 2.

Técnica n.º 4: lazado para empeine alto

  • Una técnica para evitar la presión en la parte superior del pie. También se conoce como «skip lacing» o lazado en ventana.

  • Una técnica adecuada para pies con mucho volumen en altura. 

  • Cómo hacerlo: ata las zapatillas con normalidad, siguiendo la técnica n.º 1, hasta llegar a la zona dolorida. Sáltate el ojal que coincide con el punto de presión para crear una ventana de alivio. Retoma la técnica n.º 1 hasta arriba.

Técnica n.º 5: lazado paralelo

  • Una técnica para reducir los puntos de presión. También se conoce como «bar lacing».

  • Una técnica para pies sensibles a la presión.

  • Cómo hacerlo: los cordones suben horizontalmente de un lado al otro, sin cruzarse sobre la lengüeta. Como es difícil explicarlo sin un esquema o un vídeo, merece la pena buscar una guía en internet para entender bien cómo aplicarlo.

Técnica n.º 6: lazado para evitar las uñas negras

  • Una técnica que utilizan sobre todo los corredores de trail que sufren uñas negras por culpa de los descensos, pero también los corredores de asfalto con los dedos sensibles.

  • Una técnica para evitar que los dedos golpeen contra la parte delantera de la zapatilla.

  • Cómo hacerlo: aplica la técnica n.º 2 para inmovilizar bien el talón. Aprieta un poco más el antepié, sin pasarte. Comprueba la talla: una zapatilla demasiado pequeña provoca microimpactos de los dedos contra la puntera.

Técnica n.º 7: lazado asimétrico

  • Una técnica para las molestias que aparecen en un lateral del pie.

  • Una técnica que permite desplazar la presión fuera de una zona irritada.

  • Cómo hacerlo: empieza con el lazado estándar en el primer ojal y desplaza progresivamente el cruce de los cordones para evitar la zona sensible. Si hace falta, sáltate un ojal solo en uno de los lados.

Técnica n.º 8: lazado para un tendón de Aquiles sensible

  • Una técnica para reducir las rozaduras en el talón y la tensión alrededor de un talón irritado.

  • Cómo hacerlo: aprieta de forma progresiva el mediopié y deja el lazado ligeramente más flojo en la zona del empeine. 

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