Vincent Bouillard y Baptiste Chassagne, dos favoritos para el UTMB 2026 con caminos cruzados
En 2024 revolucionaron Chamonix. Vincent Bouillard (Hoka) salió del anonimato ganando el UTMB contra todo pronóstico; Baptiste Chassagne (On) fue segundo a su estela. En dos temporadas han cambiado de dimensión y, sobre todo, han confirmado que los 100 miles son su terreno. Bouillard voló en la Western States a finales de junio con un récord; Chassagne se llevó el Grand Raid de la Réunion en 2025. Este año se reencuentran en Chamonix. Compañeros de habitación con el equipo de Francia en los últimos Mundiales de trail, se conocen bien y mañana parten como dos de los grandes nombres de este UTMB 2026. Les acercamos el micro a dos días de la salida.
Vincent, encadenas dos 100 miles en ocho semanas. ¿Es razonable?
Uno de los motivos que me decidió a tomar la salida del UTMB es poder coger vacaciones y parar de verdad después. No es nada inocente encadenar dos 100 miles en ocho semanas, así que tengo muchísimas ganas de dejar que el cuerpo y la cabeza descansen y de tener tiempo en familia que no esté dictado por el entrenamiento.
¿Te dio miedo que el cuerpo dijera basta después de la Western States?
No necesariamente. Intento recordarme que todo es temporal. Cuando no va bien, me digo: «ya volverá». Y en ultra también vale cuando tienes un tramo en el que todo va de lujo; por lo general dura poco, y todo puede girar muy rápido. Así que, en resumen, hay que tener paciencia y pensar que pasará. Sabemos que vamos a sufrir, sabemos que habrá una cantidad brutal de señales fuertes, y hay que estar listo para recibirlas sin cambiar la estrategia a la primera alarma.
¿Cómo valoras tu estado de forma antes de la salida?
Es distinto a hace dos años cuando preparaba el UTMB, porque primero tuve que darme tiempo para recuperar de la Western States. Pero, mentalmente, lo que hay que repetirse es que no arrancas de cero cada vez que empiezas un bloque; todo el trabajo que hice para la Western States me va a servir en el UTMB. En las ocho semanas entre las dos carreras solo he afinado detalles; volví a entrenar en un terreno más específico del UTMB. Y eso me ayuda, porque estos terrenos me van más que los de la Western States.
¿Te sientes al 100% entonces?
Si no estuviera al 100%, no habría tomado la salida. De verdad no me había puesto presión ni ultimátums. El calendario hace que la mayoría de atletas estemos inscritos en el UTMB ya en enero, pero luego depende de cómo vaya la temporada. Con una Western States que salió muy bien, lo primero fue escuchar al cuerpo y a la cabeza para ver cómo me encontraba física y mentalmente en los días y semanas posteriores. Durante agosto, sinceramente, no sabía si iba a correr el UTMB, porque no quería tomar esa decisión con prisas ni de forma poco sensata. Y poco a poco me di cuenta de que no había ningún sitio mejor que Chamonix donde quisiera estar ese fin de semana. En la concentración con Hoka a finales de julio, cuando dimos la vuelta al Mont Blanc en tres días, vi que acababa las etapas con facilidad; me encontraba muy bien. Pero insisto en que, más allá de lo físico, está lo psicológico: en 100 miles hay que estar listo para sufrir, para atravesar momentos vacíos, y si mentalmente no estás preparado para pelear así, creo que es difícil llegar al final y ser competitivo.
Intento de verdad, sinceramente, olvidar el pasado y pensar que en la línea de salida se empieza un poco de cero
¿Haber ganado la Western States va a cambiar algo en la forma de afrontar este UTMB?
Es, claramente, la carrera con más atención mediática y, aun así, pasas muchísimo tiempo solo, sobre todo de noche: no ves a casi nadie. Y eso me parece genial, porque sabes que en cuanto sales de Notre Dame de la Gorge y subes al Col du Bonhomme, se barajan de nuevo las cartas y, sobre todo, las líneas del currículum ya no cuentan; en ese momento todos tenemos derecho a volver a jugar nuestras opciones y ganará el mejor.
¿Es liberador, psicológicamente, haber sacado antes una gran carrera?
Sí, pero al mismo tiempo, si voy a este UTMB no es para dejarme ver y salir a trotar. Si voy, es para correr, para competir, y mi objetivo es mejorar con respecto a 2024. El primer objetivo siempre es terminar, porque es un recorrido ultra exigente y larguísimo, pero después mi ambición, claramente, es pelear la carrera y mejorar con respecto a 2024.
Ahora llevas una etiqueta un poco distinta…
Sí, y quizá me quité algo de presión con la victoria en Estados Unidos. Pero también tengo presión respecto a 2024, por la expectación que ahora rodea mi carrera, algo que no existía hace dos años, así que se compensa. Igual este fin de semana vemos delante a alguien a quien no esperaba nadie y que redefine lo posible.
Y mi sueño es que nos estemos jugando la victoria todavía a la hora de subir a La Flégère. Sería increíble; no se ha visto nunca en el UTMB y, viendo cómo ha subido el nivel en cabeza, creo que el deporte va a cambiar de dimensión otra vez. Ahora tengo unas ganas tremendas, y estoy súper feliz de poder formar parte de ello.
Baptiste, ¿tú vuelves a por esa placita que te faltó para ganar en 2024?
No diría que sea solo por ir a buscar esa placita que me faltó, pero sí necesitaba una pausa. Soy alguien que corre con las emociones y, cuando siento que he entregado algo completo, me vacío y necesito tiempo para volver a llenar el depósito de energía.
Así que era una pausa necesaria para que subiera un poco el deseo, ¿no? Y también para progresar. Porque en 2024 identifiqué por qué había hecho una gran carrera, pero que no estaba del todo redonda. Vi mis puntos débiles y me di dos años para trabajarlos y volver más fuerte.
¿Cuáles eran esos puntos débiles?
Se dice mucho que el UTMB es una carrera corrible. Estoy de acuerdo en los dos primeros tercios. Pero si aislas el último tercio, sigue siendo muy técnico. En el sentido de que, si solo se corriera ese último tercio, no lo ganaría el mismo corredor que gana los dos primeros. Así que me fui a currar en terrenos más abruptos, más montañeros, más técnicos, para ser mejor bajando y también ganar experiencia. Y encontré todo eso en la Diagonale des fous (que ganó en 2025, ndr).
Tengo muchísimas ganas de vencer al que era en 2024, porque eso significaría que he progresado
A principios de semana, tu hermana hizo una gran actuación (tercera en la MCC, ndr). ¿Cómo viviste esas emociones, y no te dejaron sin energía?
No intenté controlar mis emociones en absoluto. Sinceramente, fue totalmente inesperado que mi hermana fuera tercera en la MCC; no entrena a diario, no está en un enfoque de rendimiento, así que fue bastante sorprendente. No lo había anticipado, las viví como venían y, de verdad, cuando vi que era tercera, me subí de pie en la cama como para celebrar un gol del Saint Etienne. Me quedé con lo positivo y pensé, honestamente, que la semana ya estaba hecha. Mi hermana vivió una emoción increíble; entendió por qué yo entreno cada día: para vivir emociones así.
¿O sea que solo fueron buenas vibras?
Mi padre me dijo: «hemos abierto el contador de medallas». Cuando unos JJ. OO. o un campeonato arrancan el primer día con buena dinámica, pues le saca una sonrisa a todo el mundo, y es un poco lo que siento: como si las señales fueran más bien positivas. Igual el sábado no digo lo mismo. Pero, en realidad, hace dos años habría firmado estar exactamente donde estoy hoy, así que voy a seguir así hasta la carrera, paso a paso, y creo que va a ir bien.
He pasado bastante tiempo con Vincent, y me ha enseñado a tener esa mentalidad ganadora.
¿Qué sientes antes de la salida?
Siento que estoy alineado con el camino que he recorrido. Ha habido altos y bajos. He sabido disfrutar de los altos, con sobriedad, y he atravesado los bajos intentando aprender, crecer. No puedo decir que sienta que vaya a pasar algo, sería mentira. Pero confío bastante en que, pase lo que pase el sábado por la tarde o por la noche, estaré satisfecho del camino que he hecho. Sea cual sea el resultado, sé que he progresado.
Sobre ese camino, ya en 2021 dijiste que querías hacer podio en el UTMB en 3-4 años. Vas por delante del plan…
Sí, seguro. Ahora el nuevo objetivo es ganar esta carrera. Me hace soñar. Al convivir con atletas internacionales, tengo la sensación de que a nosotros, los franceses, nos cuesta más asumir esa ambición. He pasado bastante tiempo con Vincent y también me ha enseñado a tener esa mentalidad ganadora. La cultivé y creo que me permitió hacer algo grande en la Diag’. Aun así, en el UTMB hay tanta gente y tanta densidad que sería demasiado presuntuoso decir que solo apunto a la victoria, en el sentido de que no es el único escenario que me satisfaría. Tengo muchas ganas de vencer al que era en 2024, porque eso significaría que he progresado. Y si lo consigo, creo que después podré proyectarme hacia adelante para hacerlo aún mejor, pero primero quiero dar un paso más ahí. Creo que mejorar 20h22 ya es un objetivo muy bonito.