ASICS SaintéLyon, el secreto de longevidad de la decana de las carreras de ultra

LB
Por Luc Beurnaux

Publicado el sáb, 7 de noviembre de 2026

Actualizado el sáb, 7 de noviembre de 2026

ASICS SaintéLyon, el secreto de longevidad de la decana de las carreras de ultra
© Infinity Nine Media / Sebastien Clavel

La ASICS SaintéLyon celebrará su 72.ª edición el próximo 28 de noviembre, y eso la convierte en un monumento de la historia del running en Francia. Prueba pionera del deporte en la naturaleza, arrancó con timidez y alguna mirada recelosa, pero acabó haciéndose un hueco duradero en el calendario y hoy seduce a miles de corredores de todos los perfiles. Los 20 000 dorsales de la edición 2026 han volado una vez más.

El último fin de semana de noviembre se ha convertido en una cita ineludible para los corredores de resistencia en el sentido más amplio. Debutantes o veteranos, del asfalto o de la montaña, del triatlón o del raid de aventura: todo el mundo deportivo converge en esas fechas en la SaintéLyon, apodada la Decana del Ultra.

Con su mezcla bien dosificada de asfalto, senderos, frío, noche, lluvia, barro y otras delicias, la SaintéLyon tiene un aire de aventura que atrae mucho más allá del running. Ese poder de atracción le vale el título de «mayor carrera de naturaleza de Francia» por número de participantes.

Los orígenes: una prueba de marcha, sin cronometrar, inventada por… ciclistas

La historia de este raid a pie, disputado de noche, a comienzos del invierno y sobre unos sesenta kilómetros en origen, se confunde con la del running moderno. Cuánto camino recorrido desde la época en que los organizadores del club ciclista CT Lyon se abrían paso, a veces con esquís (los inviernos eran más duros entonces…), entre la nieve y las zarzas, con un puñado de valientes senderistas, en algún punto por encima de Sainte-Catherine. Y es que no fueron corredores quienes idearon esta carrera, sino ciclistas que querían mantenerse en forma en invierno.

En 1951, los «Cyclotouristes Stéphanois» y el «Cyclotourisme Lyonnais» crearon una marcha invernal de 60 km, repartida en dos días y con salida alterna en Saint-Etienne y Lyon, por el GR7. Los primeros participantes tenían que completar los 64 kilómetros de este raid nocturno.

Por entonces eran pocos los que se atrevían, con botas de montaña y mochila a la espalda. El raid se hacía en dos jornadas, con noche en una posada de Sainte-Catherine. El objetivo era, sobre todo, que los cicloturistas mantuvieran la forma durante la temporada de invierno.

Prohibido correr en las primeras ediciones

La prueba evoluciona poco a poco y se va organizando edición tras edición. La creciente participación lleva a cronometrar el raid en una sola noche, que pasa a ser una competición de marchadores (prohibido correr bajo pena de descalificación) sobre 63,2 km. Nadie imagina entonces que se puedan unir las dos grandes metrópolis de la región corriendo, sin detenerse. En pocos años, los tiempos bajan de 9 h a 7 h 30, una cifra simbólica: es lo que tardaban las diligencias en unir Lyon y Saint-Etienne el siglo pasado.

De la marcha a la carrera

Las condiciones a veces extremas, y la noche, hacen de ella una carrera exigente. A finales de los años setenta, el auge de la carrera fuera de pista y de las pruebas de estilo libre, debido en gran parte a la aparición de zapatillas con mejor amortiguación y a la difusión de métodos de entrenamiento modernos, da la puntilla a la marcha.

En 1977, los participantes ya pueden correr. La SaintéLyon alcanza su primer récord de participación, con más de 4000 inscritos (marchadores y corredores). Pero es también la edición con más abandonos de su historia: solo el 40 % cruza la línea de meta.

Pasada la moda y las ilusiones, la SaintéLyon queda catalogada durante un tiempo entre las pruebas muy duras. La participación cae y se convierte en cosa de especialistas. Michel Delore es uno de ellos. Deportista, periodista y escritor, gana la prueba ocho veces entre 1970 y 1980, primero caminando y luego corriendo, y firma el primer récord de la distancia corriendo, en 5 h 20. Corredores como Gérard Petit (4 h 44) o Maurice Mondon (4 h 31) pulverizarán esa marca de referencia uno tras otro. Gérard Petit sigue siendo, por cierto, el recordman en el sentido Lyon-Saint-Etienne, con 4 h 47.

© Extra Sport
© Extra Sport

Los años 1990-2000 marcan un punto de inflexión en la popularidad de la carrera

La edición de 1990 dejó huella y simboliza una transición. A medianoche empieza a nevar en la salida, en Lyon, y la capa alcanza enseguida los 70 cm en el col de la Gachet. En esas condiciones es imposible garantizar el socorro ni el reparto de avituallamientos. La organización decide detener la carrera en Sainte-Catherine, pero 80 participantes siguen adelante y cruzan como héroes la meta en Saint-Etienne.

En 1991, los organizadores crean las fórmulas de relevos, que tendrán mucho éxito y permitirán a cualquiera, en tramos más cortos que la versión en solitario, hacerse una idea de las particularidades y dificultades de la prueba.

© Infinity Nine Media/ Sébastien Clavel

La prueba se moderniza y se disputa desde entonces siempre entre Saint-Etienne y Lyon, con salida a medianoche y un tiempo máximo de 15 horas. El éxito popular no decae con los años, al compás del boom de la carrera fuera de pista y del trail. La entrada en la organización de la empresa de eventos Extra Sport a principios de los 2000 acaba de colocar a la SaintéLyon en el primer plano del deporte nacional.

Más formatos para que cada uno viva un pedazo de aventura

En 2009, se supera por primera vez la barrera de los 10 000 corredores. La distancia se alarga, pasa de los 60 km, luego de los 70, y roza ya los 80 km, con 2400 m D+.

En 2010 y 2013, aparecen dos formatos más accesibles: la SaintExpress (45 km y 1100 m D+) y la SainteSprint (25 km).

En 2016, llega la Saintétic como prueba de iniciación, con 12 km y 275 m D+.

En 2019, la SaintéLyon va, en cambio, un paso más allá en su formato Ultra con la LyonSaintéLyon, una ida y vuelta de 160 km cronometrada solo en el tramo de regreso entre St Etienne y Lyon.

En 2026, nace la SaintéVia, con salida en Mornant, 36 km y 670 m D+, siguiendo las huellas del acueducto romano del Gier y sus 2000 años de historia.

Figuras del asfalto y del trail

La SaintéLyon, con su perfil mixto de asfalto y trail, atrae a todo tipo de corredores: los que quieren dejar el alquitrán para ensuciarse las zapatillas en los senderos y probar una «aventura», y, al revés, los habituales de los trails de montaña que quieren medirse con los «asfalteros» y trabajar la velocidad en un recorrido rodador.

En un perfil más bien llano, los «asfalteros» llevarán sin duda ventaja sobre los «montañeros», pero cuando las condiciones se ponen duras, con viento, niebla, frío, nieve, barro o hielo, los «montañeros» a veces se defienden mejor.

He visto a muchos traileros que venían aquí pensando que sería pan comido y acababan encontrando la SaintéLyon durísima, porque en este recorrido no hay respiro y se corre casi de principio a fin.

Michel Sorine
Michel SorineCoorganizador, presidente de Extra Sports

Los «pioneros» Michel Delore (ocho victorias) y Gérard Petit vienen del asfalto, igual que Jérôme Trottet, cinco veces ganador y dominador a finales de los noventa y principios de los 2000, el maratoniano Philippe Rémond, vencedor en 2006, o también Brigitte Bec y Denis Morel, procedentes, ellos, del mundo de las 24 horas y los 100 km.

Los «verdaderos» traileros no se dejan intimidar, como demuestran las cuatro victorias de la antigua esquiadora Maud Gobert, campeona del mundo de trail en 2011, el segundo puesto de Corinne Favre en 2006 y el de Karine Herry en 2007, o, más recientemente, las victorias de Caroline Chaverot en 2017 y Camille Bruyas en 2019.

© Lilian Menetrier/ Infinity Nine Media
Thomas Cardin

Aun así, hay que saber correr rápido y durante mucho tiempo para imponerse en esta SaintéLyon. Cualidades que también reúnen Emmanuel Gault, Patrick Bringer, Cédric Fleureton, Benoît Cori, Nicolas Martin, Emmanuel Meyssat, Thomas Cardin o Sylvain Cachard, ganadores de las ediciones de la era moderna. Con solo tres vencedores extranjeros (la suiza Tsilla Rosell en 2001, la rusa Aigul Mingazova en 2018 y el español Andreu Simon Aymerich en 2022), hay que reconocer que la prueba es un asunto esencialmente franco-francés.

Un recorrido que se renueva cada año

Otra seña de identidad de la SaintéLyon es que el equipo de trazadores renueva el recorrido cada año, para no caer en la monotonía y sorprender a participantes y habituales. Porque por mucho que sea la Decana, quiere demostrar su agilidad y dejar claro a todo el mundo que los años no le pesan.

El palmarés de la SaintéLyon desde 1993

Año

Ganador masculino

Ganadora femenina

1993

Maurice Mondon

Béatrice Raymann

1994

Jean-Franck Proietto

Danielle Bechon

1995

Éric Flamand

Valérie Chambry

1996

Sin edición

Sin edición

1997

Jérôme Trottet

Valérie Chambry

1998

Sin edición

Sin edición

1999

Jérôme Trottet

Martine Volay

2000

Sin edición

Sin edición

2001

Jérôme Trottet

Tsilla Rosell (Suiza)

2002

Jérôme Trottet

Brigitte Bec

2003

Arnaud Attala

Michèle Leservoisier

2004

Gilles Guichard

Lucile Bellotti

2005

Jérôme Trottet

Stéphanie Lemée

2006

Philippe Rémond

Victoria Pageaud

2007

Jean-Franck Proietto

Cathy Dubois

2008

Fabien Antolinos

Sonia Furtado

2009

Christophe Malardé

Maud Gobert

2010

Denis Morel

Maud Gobert

2011

Éric Clavery

Séverine Hostier

2012

Emmanuel Gault

Cathy Dubois

2013

Benoît Cori

Maud Gobert

2014

Patrick Bringer

Maud Gobert

2015

Benoît Cori y Nicolas Martin

Corail Bugnard

2016

Emmanuel Meyssat

Juliette Benedicto

2017

Emmanuel Meyssat

Caroline Chaverot

2018

Guillaume Porche

Aigul Mingazova (Rusia)

2019

Cédric Fleureton

Camille Bruyas

2020

Sin edición

Sin edición

2021

Romain Lieux y Thomas Cardin

Sandrine Fléchet

2022

Andreu Simon Aymerich (España)

Sarah Vieuille

2023

Thomas Cardin

Julie Roux

2024

Thomas Cardin

Marie Goncalves

2025

Sylvain Cachard

Adeline Martin